2023-02-08 18:42:54

Despido Por Causas Objetivas Y Posterior Sucesion Empresa

Una cafeteria con problemas economicos decide cerrar su establecimiento y paga a sus trabajadores en base a un DESPIDO POR CAUSAS OBJETIVAS LA INDEMNIZACION DE 20 DIAS POR AÑO DE SERVICIO.
No obstante, en poco tiempo en el MISMO SITIO, utilizando incluso las MISMAS CAFETERAS, MESAS Y SELLAS se reinicia una actividad de caferia por otro empresario.
¿ Puedes los trabajadores solicitar la reincoporación a su puesto de trabajo por existir SUCESION DE EMPRESA y devolviendo la indemnización ? (entiendo que si)
¿ Cobrarian salarios de tramitacion por el tiempo en que no estuvieron empleados ? (entiendo que no?
¿ Cuando tiempo puede pasar como máximo para que trabajadores puedan “alegar” existencia de sucesion empresarial ?
¿ No puede alegar la empresa para evitar la reincoporacion de la trabajadora que se quiere dar una nueva imagen , con nuevos trabajadores y por lo tanto la extincion por causas objetivas es correcta ?

 21/06/2012 Usuario LEXA Online

Respuesta de abogado:

 22/06/2012 LEXA Abogados
Buenos días:

Efectivamente, sí hay una posibilidad de reclamarse en estos casos. Se trata de la teoría del Efecto Lázaro. En todo caso, pasamos a analizar la pregunta completa:

En primer lugar, el artículo 44, referente a la sucesión de empresa, establece:

“A los efectos de lo previsto en el presente artículo, se considerará que existe sucesión de empresa cuando la transmisión afecte a una entidad económica que mantenga su identidad, entendida como un conjunto de medios organizados a fin de llevar a cabo una actividad económica, esencial o accesoria."

Por tanto, aparentemente, puede pensarse que, en vuestro caso concreta, existe una entidad económica que mantiene su identidad. Pero lo cierto es que la extinción previa de los contratos por causas objetivas hace que la cuestión sea bien diferente.

En este sentido, la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 4 de octubre de 2010 recoge:

“Si el contrato de trabajo quedó extinguido cuando en 31 de mayo de 2.008 su empleador (...), le notificó el despido por causas objetivas con efectos de igual data, mal puede ser que la nueva concesionaria del servicio, es decir, una vez materializada aquella extinción contractual, servicio de bar-cafetería que la nueva contratista comenzó a prestar el día 16 de este último mes, pudiera venir obligada a subrogarse en un contrato de trabajo que ya estaba extinguido. Como esta Sala se pronunció en su sentencia de 17 de abril de 2.009 (recurso nº 769/09 ), en litigio por despido seguido entre las mismas partes: "(...) no puede llegarse a otra conclusión sino que la petición de la recurrente referida a que se acuerde que la decisión de la empresa 'Cocinas Centrales S.A.' de no integrarle en su plantilla supone un despido improcedente no resulta atendible, dado que en el momento en que esta empresa se hizo cargo de la contrata del Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz el contrato de la referida trabajadora ya se había extinguido, y, por lo mismo, la sucesión empresarial no podía producir efectos respecto a un contrato fenecido".

Por otro lado, la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura de 16 de junio 2009 dispone:

"Concurren, pues, las causas objetivas tanto económicas como organizativas para que proceda la amortización"; (…) Dicho lo anterior la denuncia que formula carece de asiento fáctico alguno, pues la base de la aplicación del precepto que invoca, artículo 44 "Sucesión de empresa", no es otra que el cambio de titularidad de una empresa, de un centro de trabajo o de una unidad productiva autónoma, cambio que no extingue por sí mismo la relación laboral, operando la subrogación o novación subjetiva del contrato de trabajo. Pero es que aquí no concurre tal, sino el arrendamiento de un local de negocios, sin que conste en modo alguno que acaezca una sucesión en la actividad empresarial mediante la entrega efectiva del total conjunto operante de los elementos esenciales de la empresa que le permita la continuidad de la actividad principal que constituye su objeto. Si la arrendataria del local, que ha sido el único objeto arrendado conforme al propio contrato citado en la revisión fáctica por la recurrente, ha querido dedicarse a la misma actividad, no consta que lo haya sido por la transmisión de la empresa, centro de trabajo o unidad productiva en su conjunto, dispuesta para continuar con el negocio, pues el negocio locativo recayó únicamente sobre el mentado local.”

Por todo ello, entendemos que no concurre la sucesión de empresa porque, a pesar de que la nueva empresa utiliza los mismos medios que la anterior, los trabajadores vieron extinguidos su contratos con anterioridad, por lo que, como bien recoge la sentencia, el nuevo empresario no puede subrogarse en unos contratos que ya fueron extinguidos.

No obstante, esta primera aproximación tiene una excepción, que se recoge en lo que la jurisprudencia denomina el “efecto Lázaro”, que opera cuando hay sucesiones de empresa fraudulentas, en las que hay una aportación del equipo completo (una transmisión real de una unidad productiva: medios materiales, etc) y se oculta a los trabajadores. En tal caso, los trabajadores quedan sin defensa alguna ya que la actividad se reanuda en un momento en el que ya se les ha pasado el plazo de caducidad del despido. Por tanto, en supuestos de auténtica subrogación de todos los medios materiales, logísticos, etc, que hayan sido transmitidos de forma fraudulenta para evitar las reclamaciones, los trabajadores tendrán esa vía: solicitar ser contratados en la nueva empresa que se ha subrogado. Por ello, aunque no resulte fácil de acreditar (es una cuestión de prueba), esta vía la tienen abierta los trabajadores.

Sin duda, es cierto, que para que se produzca el efecto previsto en el artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores, es decir la subrogación, se requiere, necesariamente, que la relación laboral esté viva al tiempo de la transmisión. No obstante, pueden producirse supuestos, en los que a pesar de que se valore que los contratos de trabajo estén “muertos”, mediante la estimación judicial posterior de la existencia de una sucesión de empresa, los mencionados contratos “resurjan” a través del denominado “efecto Lázaro”.

El Tribunal Supremo en sentencia de 8 de junio de 2001, así como otras varias, establece que:

la extinción de contrato por jubilación, como los otros supuestos de extinción recogidas en el artículo 49 del artículo 49 del Estatuto de los Trabajadores, exige que no solo haya tenido lugar la causa de extinción, sino que se haya producido el cierre o cese de la actividad de la empresa. Esto es así, ya que estas causas no justifican por si solas la extinción de los contratos, dado que tal justificación requiere que las mismas ocasionen, a su vez, el cese del negocio. Si éste continua después de producirse la causa de extinción, bien sea por haberse transmitido a otra persona o entidad, bien por nombrar la empresa cedente un gerente o encargado que dirija o explote, bien por seguir llevando él la dirección de la empresa, es obvio que no puede en entrar en acción el artículo 49 del Estatuto de los Trabajadores. De forma que se está poniendo en evidencia que si se efectúa la transmisión, de acuerdo a ese artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores, los contratos de trabajo perviven. Siendo claro que lo mismo sucede cuando la empresa continúa después.
La cuestión litigiosa es entonces si, pese a la realidad del ERE de extinción, lo que nadie discutiría, ha existido el cierre del negocio, o al contrario, éste se mantiene porque estamos ante una verdadera sucesión de empresas.
El Tribunal Supremo, vino declarando de manera reiterada que la sucesión de empresas, a tenor del artículo 44 ET, requiere que entre cedente y cesionario, exista transmisión por cualquiera de los medios admitidos en derecho de los elementos patrimoniales necesarios para continuar la actividad empresarial ( Sentencia del Tribunal Supremo de 11 de marzo de 2.003, por todas)”.
Para determinar si se reúnen los requisitos necesarios par ala transmisión de una entidad, han de tomarse en consideración TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS DE HECHO, características de la operación de que se trata, entre las cuales figuran, en particular, el tipo de empresa, el que se hayan transmitido o no elementos materiales, los edificios, bienes muebles, el valor de los elementos inmateriales en el momento de la transmisión, el hecho de que el nuevo empresario se haga cargo o no de la mayoría de los trabajadores, el que se haya transmitido o no la clientela, así como el grado de analogía de las actividades ejercitadas antes o después de la transmisión, y duración de una eventual suspensión de la actividad

Por ello, salvo que se trata de un supuesto de “efecto lázaro” no habrá posibilidad de reclamar por parte de los trabajadores. Se trata de una cuestión de prueba.

Esperamos haber resuelto su consulta.

Reciba un cordial saludo.

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